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Todos somos Honduras

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Desafortunadamente, teníamos razón aquellos que decíamos que cuando la presión norteamericana cediese en Iraq, los procesos democráticos latinoamericanos iban a sufrir. Honduras hace ya treinta años - que fue usada para atacar a la Revolución Sandinista - sufrió una brutal represión, con miles de asesinados y desaparecidos en la izquierda y en los movimientos sociales, que rompió con la perspectiva de un pueblo emancipado. Producto de esa situación la Constitución vigente es el garante del dominio y la supeditación de los intereses del país a los de sus clases altas, así como que ningún colectivo social o político pueda poner en cuestión el status quo impuesto por la derecha autoritaria.

Esta breve descripción del panorama político de Honduras explica como los golpistas con Roberto Micheletti al frente, tienen la hegemonía en el Congreso Nacional, en el sistema judicial y en las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Todas ellas avalaron el Golpe. Además, cuentan con complicidades a nivel internacional, que lo presentan como la consecuencia de una falsa vulneración de las reglas de juego por parte del Presidente constitucional Manuel Zelaya.

El verdadero “delito” del Presidente Zelaya es la evolución desde posiciones conservadoras a una convicción democrática de la política, de que para que esta sea real necesita de la participación del pueblo y de la redistribución de la riqueza. Obviamente, las clases altas hondureñas están por el “libre mercado” donde ellos son los beneficiados, ya que marcan las leyes y el reparto de dividendos.

Esa evolución política originó que Honduras fuera acercándose a los países que conforman la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba) y Petrocaribe, encabezada por Venezuela; junto con la idea de la refundación del país con una nueva Constituyente que supondría la construcción de un nuevo estado de base democrática y popular. Una nueva hegemonía en el país de las capas trabajadoras y de los nuevos movimientos sociales, herederos de las víctimas del terrorismo de estado de los años sesenta, setenta y ochenta, del siglo pasado.

Resulta llamativo el apoyo desde conocidos grupos mediáticos, justificando a los golpistas y equiparando al nuevo dictador Micheletti con el Presidente democrático Zelaya. Evidencia la evolución, algunos en España, de quienes dejaron de ser empresas al servicio de la información veraz, para acabar defendiendo los intereses comerciales de sus accionistas. Lo ocurrido es también una llamada de atención a la calidad de nuestra democracia y al papel que tiene que jugar la prensa en la conformación de la opinión pública y los propios ciudadanos en la misma.

Pero, ya a más de un mes del Golpe de Estado, la intención de presentar como “decente” el golpe de estado, “necesario” e incluso “democrático” fracasa. No contaban con la movilización popular en el castigado Honduras, con la auto organización frente al Golpe y por la restitución de la democracia y del Presidente Zelaya: organizaciones de mujeres, jóvenes, trabajadores, campesinos, ONG, artistas, asociaciones de familiares de desaparecidos...

Evidentemente, nada del lo que se mueve en Honduras es ajeno a los propios Estados Unidos. Aparentemente, asistimos a una contradicción en su Administración; el Presidente Barack Obama apoya el retorno a la democracia, más la familia Clinton y el Partido Republicano aparecen con los golpistas. A esto hay que añadir el nombre de Negroponte y la reactivación de los grupos de asesinos paramilitares.

En Costa Rica intentan una vía que permita la vuelta del Presidente constitucional Manuel Zelaya, más no deja de ser una propuesta de acuerdo con aquellos que participan de la traición al pueblo hondureño. Del mismo modo que la Colombia de Uribe cuestiona la democracia en el Sur, el Golpe de Estado en Honduras es una amenaza para toda la América central.

Los movimientos sociales son la Honduras democrática. Sumar la voz de cada uno de nosotros es importante; para que aquellos que dicen hablar en nombre de la democracia, del modo de vida europeo, de la defensa de los derechos humanos y al mismo tiempo tratan de colarnos estos acontecimientos como lógicos, deben saber que en nuestro nombre, no. Que nosotros decimos claramente que Zelaya debe volver, que los traidores paguen sus culpas, que la democracia y el pueblo - como cantaba Zeca Afonso en “Grándola, vila morena” - es quien manda.

http://nordes.wordpress.com

 

 

 

Feevy de los colaboradores

Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.