Esta semana nos hemos divertido mucho con la triste actuación de Maria Dolores de Cospedal en el Senado. Es cierto que la pregunta es básicamente estúpida y que la imagen que ha dado ha sido lamentable, pero me parece que -para variar- nos hemos centrado todos en lo irrelevante.
El problema de Cospedal no ha sido que no se explicara bien o que diera una muestra (otra) de poco talento comunicativo; el problema es que estaba haciendo una pregunta sobre un tema serio, y que nadie pareciera preocuparse lo más mínimo (Cospedal incluída) sobre la materia. No me refiero a la absurda posibilidad de montar una base militar americana en Ciudad Real; lo que sí merecía una pregunta parlamentaria era pedir explicaciones por ese elefante blanco en medio de la nada.
El aeropuerto de Ciudad Real es (en teoría) privado, con una inversión de 1.100 millones de euros. A la práctica, la infraestructura recibió una cantidad considerable de ayudas públicas o semi públicas (con la caja de ahorros regional metida hasta las cejas), así que los contribuyentes han participado en la broma. Algo bastante importante, porque ahora mismo el aeropuerto tiene un vuelo regular (sí, uno) y una terminal de carga con tráfico muy, muy, muy modesto. Estaría bien que alguien nos contara por qué alguien ha construido, qué ayudas públicas ha recibido (fiscales, directas y financieras) y cuánto dinero nos va a costar la broma.
Por descontado, todo esto sería hablar de cosas substantivas y serias, no de las posturitas y relaciones públicas de este reality show que es la política. No sea que aprendamos algo por error cuando estamos cubriendo estas cosas, cielos santo. Sí, Cospedal necesita asesores - más concretamente, gente que sepa qué está pasando en el mundo.





